En el ámbito laboral, se considera dieta a todos aquellos gastos que el profesional va generando conforme realiza su trabajo fuera de su puesto habitual. En este sentido, se incluyen, sobre todo, los gastos de viaje por trabajo, como pueden ser el alojamiento, las comidas profesionales y aquellos costes necesarios que formen parte de esa experiencia.

Gestión y recuperación de dietas de viaje

En un primer momento, el profesional puede hacer frente a esos gastos con su propio dinero o pagar con la tarjeta de la empresa. Sea como sea, conviene saber que tiene derecho a la recuperación de estos gastos cuando se derivan, directamente, de su actividad laboral.

Además de abonar el salario habitual, según el Estatuto de los Trabajadores la empresa ha de cubrir todos aquellos gastos derivados del desplazamiento, por motivos de trabajo, de cada uno de sus empleados. También es cierto que, con frecuencia, los convenios colectivos suelen incluir normas y usos habituales al respecto.

Ejemplos frecuentes de dieta profesional

– Transporte. El alquiler de un coche o los gastos derivados del uso del propio, los billetes de tren, avión o barco si fueran necesarios, la utilización de transporte público o tomar un taxi son algunos de los gastos de referencia a este respecto. Cuando se utiliza el coche propio, se abonará a razón de 0,19 euros por cada kilómetro recorrido, añadiendo cualquier gasto de peaje o aparcamiento justificable.

– Manutención. Las comidas, cenas, desayunos y, con mesura, otras compras de alimentos forman parte de esta categoría. En ese sentido, la moderación y el sentido común deberían servir para establecer los límites entre lo admisible y lo que no lo es. En cualquier caso, cuando son gastos necesarios y derivados del trabajo, quedarían cubiertos. La ley establece, como baremo principal, el abono de 53,34 euros diarios cuando se trata de un desplazamiento por territorio nacional, y de 91,35 euros diarios en el extranjero.

– Alojamiento. Tanto si se trata de una pensión, un hotel o un apartamento turístico, el trabajador tiene derecho a la recuperación de estos costes.

En todos los casos, el profesional debe aportar las facturas o documentaciones que acreditan esos gastos y, si fuera necesario, justificar el motivo de los mismos.

Forma de pago de una dieta

Estos gastos de viaje por trabajo se abonan fuera del salario mensual. La empresa puede entregar el dinero a su empleado por adelantado y este aportar después los tiques acreditativos, o bien proceder a la entrega del dinero gastado a posteriori. En este caso, lo habitual es incluir estas cantidades en la nómina del mes siguiente, dentro del apartado de devengos (percepciones no salariales).

Una cuestión importante a considerar es que las dietas no se incluyen en la Declaración de la Renta.

En cualquier caso, resulta fundamental cumplir la ley estrictamente y gestionar cualquier tipo de dieta de los empleados de manera correcta. De ello depende no solo el buen hacer administrativo de la compañía, por supuesto, sino también la motivación y el bienestar de sus empleados. Para saber más a este respecto, consulta una fuente especializada.